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29.04.05
[...] Y ahora la veía posándose en los pechos de su amada, rodeando con el
índice y el pulgar sus pezones, haciéndolos girar en suave tornillo para
erizarlos; su piel electrizada de deseo desde los hombros hasta la cintura,
recorrerla despacio para aumentar el hechizo y al detenerse en el vientre,
notar como el magma hervía en su interior. Y entonces, el deseo irresistible
de introducirse en ella. [...]
De Lola Van Guardia, a "Plumas de doble filo".
Sóc la única a qui aquesta fotografia li resulta sensual?
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